19.10.14

Un viaje a otro lugar

Escrito por Cani Vidal (colaboradora de ART Street)

Algunas veces, sólo algunas veces, entrar en un restaurante es algo más que ir a comer, y es que, lo más parecido a una buena comida es un buen viaje. Eso es, creo yo, el restaurante Alkasbah, un viaje a otro lugar.

A veces la imagen que tenemos del exotismo árabe, está llena de tópicos, muchas veces deformada por esos sitios de comida rápida, que alimentan los cuerpos de la gente, que no sus espíritus.

En el Alkasbah de Avilés, sientes desde el mismo instante de sentarte la sensación de que vas a visitar una nueva comida, un nuevo sabor. En una ciudad saturada de chorizos a la sidra (vive Dios que no tengo nada en contra de la comida tradicional) se agradece la exquisita variedad de este restaurante árabe, que sólo las grandes capitales como Madrid o Barcelona, parecen ofrecer, y es que, amigos, la novedad de sus sabores, la diferencia de sus platos, parece hecha expresamente para aquellas personas que adoran la diversidad de este mundo, que adoran las nuevas experiencias, los viajes, la música diferente, que suena exquisita y tenue en este pacífico lugar para recogerse, comer y amar…

Amar una buena conversación, amar una buena comida, amar la buena compañía, y amar en definitiva la enorme y rica diversidad de este mundo.

Cani en el restaurante tetería Alkashbah
Un dicho esta escrito en su puerta, con el termino este comentario:
"Una buena comida hace sentir más amor por el mundo que cualquier sermón"
(A. Penchengs)


El restaurante Alkasbah se encuentra en la calle Ruiz Gómez de Avilés, en pleno casco antiguo. 
Conocer más a través de su Facebook y su página web.

15.10.14

La tradición artística en la condición digital

Escrito por Lola Giadás

Me gustaría hablaros de un proyecto hecho con el lenguaje de programación Processing, “3D Printed Record” de Amanda Ghassaei. En este proyecto Ghassaei logra imprimir un disco de música cuya calidad aún está lejos de poder ser comparada a la de cualquier otro formato físico o digital, pues sus creaciones suenan como una grabación a frecuencia de 11kHz y resolución de 6 bits, lo que es bastante bajo considerando que un CD de audio corre a 44.1kHz y 16 bits. De todas maneras, hablamos de algo que está en recién desarrollo y ha sido realizado por una sola persona con una impresora 3D relativamente modesta.

El proyecto escogido es una prueba de cómo la presencia y evolución de las nuevas tecnologías ha hecho desaparecer las barreras que antes separaban al autor (o creador) respecto de la creación de la obra y, en último término, respecto del lector (entendido éste como espectador o consumidor cultural), pasando todo a ser prácticamente una misma cosa.

Me parece un proyecto muy interesante en el sentido en que creo que es un gran comienzo para revolucionar los sistemas de producción en un futuro no muy lejano. La impresión en 3D está adquiriendo cada vez más relevancia en nuestras vidas y la vemos más presente a nuestro alrededor. La expansión y enorme desarrollo actual, tanto de hardware, como de software y materiales, marca un futuro brillante para esta tecnología. El desarrollo de prototipos evoluciona permitiendo que los plazos de producción se acorten, ya que permiten introducir cambios y mejoras en el diseño de forma sencilla y sin incurrir en laboriosos y caros costes de producción. Sin el uso de impresoras 3D esto sería inviable en muchos casos. 

Sin embargo, la fabricación en masa es aún una utopía, ya que la velocidad de impresión de los sistemas actuales no puede competir con la rapidez de los métodos que se utilizan hoy en día, además de que las empresas de fabricación necesitarían una adaptación imposible de llevar a cabo. 

A nivel de usuario directo de las impresoras 3D, se nos permite crear nuestros propios objetos de forma sencilla y sin necesidad de utilizar herramientas complejas, con la ventaja de poder copiar y modificar dichos objetos fácilmente y sin esfuerzo. Destaca aquí no sólo el poder crear nuestras propias piezas, sino que también podemos sustituir, bien sea para reparar o mejorar, las piezas de productos comerciales, cuyos repuestos en muchas ocasiones o son tremendamente caros o ni siquiera están a la venta. La impresión tridimensional combate por tanto la obsolescencia programada, lo que ocasionará una gran revolución en los futuros sistemas de producción. 


Me parece importante destacar la labor de la plataforma “Processing.org” que supone una puesta en práctica de la voluntad –y la necesidad- de nuestra sociedad por caminar de forma conjunta en la búsqueda del conocimiento. Supone también un universo de oportunidades para explorar e intercambiar nuevas herramientas tecnológicas susceptibles de aplicarse a la trama de la creatividad y el arte. Comprobamos, una vez más, que el “web art” posee una dimensión eminentemente social, y dependiendo del modo de ver de cada uno, los resultados formales de la mayoría de los proyectos de “Processing.org” producen efectos y sentimientos contradictorios, por una parte, se admira su belleza y abstracta perfección o, como en el caso escogido, su extraordinaria capacidad para crear. Por otra, se siente una inevitable frialdad, a veces física, a veces emotiva, a veces ambas. Es, de alguna manera, la pugna entre “la inevitable frialdad de la tecnología” y “la inevitable calidez de un caravaggio”.

1.10.14

Diseño espacial: Vivir y trabajar en el espacio

Escrito por Abigail Calzada

Cuando pensamos en diseño y espacio seguramente que a la mayor parte de los lectores le vendrá a la mente imágenes de películas de ciencia ficción, novelas famosas o representaciones artísticas del espacio exterior y otros mundos. En esta entrada sin embargo yo quiero atraer la atención sobre un aspecto de la exploración espacial que no es tan conocido: el trabajo que realizan diseñadores, artistas y arquitectos para mejorar los hábitats espaciales en los que trabajarán y vivirán los astronautas del futuro.

Mientras que las tecnologías que hacen posible la supervivencia de seres humanos en el espacio ha avanzado notablemente, este avance no se ha reflejado en una mejora significativa en los entornos donde los astronautas viven y trabajan. Estos hábitats, por ejemplo la Estación Espacial Internacional, se caracterizan por ser lugares artificiales creados para la supervivencia de los humanos en un ambiente hostil, son pequeños, ruidosos, monótonos, con limitada variación en colores y una considerable falta de estímulos sensoriales. En este entorno tan poco atrayente de por sí, los astronautas además se enfrentan a importantes cambios fisiológicos (deformación de las proporciones del cuerpo como consecuencia del movimiento de los fluidos, decalcificación por falta de vitamina D, malfuncionamiento del sistema vestibular, miopía, debilitamiento del sistema inmunitario debido al estrés...) y psicológicos (aislamiento, confinamiento, ansiedad, privación sensorial, perturbaciones en el ritmo circadiano…) que hacen del viaje y la estancia en el espacio una experiencia no del todo agradable.

A pesar de ello existe una clara disposición de las agencias espaciales no sólo de continuar su programa de vuelos tripulados a la Estación Espacial Internacional más allá del 2020, sino también de situar humanos en la superficie de Marte y la Luna en 2050. Además hoteles privados en la órbita baja de la Tierra ya se encuentran en avanzado estado de desarrollo. Conforme avanza la exploración espacial se espera que los astronautas pasen temporadas más largas en el espacio haciendo necesario la mejora de sus condiciones de vida y trabajo. Esto incluye modificaciones en el diseño de los hábitats que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los astronautas teniendo en cuenta tanto las características del entorno como los factores psicológicos que influirán decisivamente en el éxito de la misión. Actualmente se apuesta por que el diseño de los hábitats espaciales tenga lugar desde un punto de vista humano y no exclusivamente tecnológico y de pura supervivencia.


Decoración interior de un refugio espacial hinchable en ingravidez. 
© Irene Lia Schlacht desarrollado para ESA/Thales Alenia, 2005.

Un ejemplo de esto es la utilización de colores e imágenes naturales en futuras estaciones espaciales (figura 1). Tanto los diferentes colores, como las imágenes y decoración del lugar pueden influir en la psicología y el estado de humor de los astronautas. Así, paisajes naturales relajantes y colores verdes y azulados pueden ser utilizados para reducir el estrés, el ritmo cardíaco y descansar la vista en las áreas de ocio y descanso. Mientras que colores más estimulantes como rojos o naranjas serían una buena opción en áreas de trabajo, cocinas y comedores. El uso de colores además serviría para la orientación visual de los astronautas ya que en situaciones de ingravidez su sistema vestibular está considerablemente reducido.

Si seguimos avanzando hacia el futuro, nos encontramos con hábitats diseñados para albergar, no varios astronautas, sino ciudades enteras. Durante los 70 varias propuestas vieron la luz durante el NASA Summer Study que tuvo lugar en la Universidad de Stanford (1975). Uno de los diseños más aclamados (y más futuristas) de hábitats espaciales es el conocido como Stanford Torus (figura 2). Esta nave espacial podría albergar entre 10.000 a 140.000 habitantes y consistiría en un anillo con forma de donut de aproximadamente 1.8 km de diámetro rotando una vez por minuto. La fuerza centrípeta que genera esta rotación crearía gravedad artificial en su interior suficiente como para que los humanos pudieran vivir de manera cómoda simulando la gravedad terrestre. Lo más llamativo de este diseño es la creación de un medio ambiente similar a las afueras de una ciudad, una especie de urbanización con zonas dedicadas a la vivienda, áreas dedicadas a la agricultura, un techo cubierto por miles de espejos iluminando el interior y unas impresionantes vistas del espacio exterior. 

Stanford Torus. Dibujo de Don Davis. Créditos: NASA Ames Research Center.

Hoy en día solamente unos pocos pueden viajar el espacio, sin embargo en el futuro es muy probable que la vida siga desarrollándose más allá de nuestro planeta: en colonias en el espacio, en la Luna o en Marte. Arquitectura, diseño, psicología, ciencia y tecnología están uniendo fuerzas para la creación de estos futuros entornos de vida y trabajo. Estas ideas y conceptos pueden resultar ingenuos o incluso absurdos a principios del S.XXI pero tanto las tecnologías de fabricación, de materiales o espaciales están avanzando a velocidades cada vez más mayores (impresoras 3D, nuevos materiales, robótica, etc.) lo que hace intuir que sin duda explorar estos conceptos resultará de gran interés en un futuro no tan lejano.

En la web Space Settlements de la NASA existe una amplia recopilación de información, libros, diseños, imágenes y links disponibles.